John Cornford era apenas un muchacho de veinte años cuando llegó a España dispuesto a combatir el fascismo hasta el último aliento. Pero a pesar de su juventud ya había escrito un puñado de poemas hermosos, sinceros y valientes en los cuales dejaba patente sus simpatías comunistas. Había nacido el día 27 de diciembre de 1915, en plena Primera Guerra Mundial, en la ciudad universitaria de Cambridge, en el seno de una familia de marcado carácter intelectual y progresista. No olvidemos que John era bisnieto por línea materna del científico Charles Darwin. Pronto se traslada a vivir a Londres donde comienza a estudiar Economía, estudios que nunca terminaría debido a que en esta época comienza su fuerte compromiso político. Con diecisiete años se afilia al Partido Comunista Británico, y desde ese momento su vida y su lucha revolucionaria parecen converger en un mismo punto. En 1933 publica un artículo titulado “Left?” (“¿Izquierda?”) en la revista Cambridge Review, en el que, en palabras de Víctor Pardo Lancina “arremete contra los representantes literarios de la burguesía, la ausencia de compromiso social y el capitalismo rampante: Eliot, Pound, Lawrence e incluso Joyce. Para Cornford la auténtica pulsión poética palpitaba en los versos de W.H. Auden.”
El hispanista Ian Gibson nos habla de los últimos meses de vida de Cornoford con estas palabras:
Cuando empezó la guerra española el joven poeta estaba de vacaciones en Francia. No dudó un momento. Cruzó la frontera el 8 de agosto y fue tal vez el primer británico en unirse a las fuerzas republicanas. Tras unos días en Barcelona marchó a Aragón con las milicias del POUM. Luego, después de reclutar para la causa a un grupo de amigos en Inglaterra, estuvo en la defensa de Madrid. Y, acto final, el 28 de diciembre: su encuentro con la muerte -acaecida al día siguiente de cumplir los veintiún años- en Lopera (Jaén).
Unos pocos días antes había dedicado un conmovedor poema a, en palabras de Víctor Pardo “la gran pasión de su vida, Margot Heinemann, comunista como él, profesora y escritora con la que mantiene una muy
interesante correspondencia durante su estancia en España, y depositaria de su diario personal”:
A Margot Heinemann
Alma del mundo desalmado,
alma mía, tu recuerdo
es el dolor que siento en mi costado,
la sombra que ensombrece cuanto veo.
Al atardecer se alza el viento
a recordarnos que el otoño viene,
yo, yo tengo miedo a perderte,
y tengo miedo a mi miedo.
Camino de Huesca, en el último tramo,
última barrera para nuestro honor,
tan tiernamente pienso en ti, mi amor,
como si tú estuvieras a mi lado.
Y si la suerte acaba con mi vida
dentro de una fosa mal cavada,
acuérdate de toda nuestra dicha;
no olvides que yo te amaba.
(Traducción de José Agustín Goytisolo)
Un crítico ha escrito sobre su obra poética: “En su poesía nos demuestra que, para él, el comunismo significaba liberación social, política y económica. Constituía también una liberación personal: sexual, emocional y ética. Para ello era necesario romper con la moral burguesa que se escudaba en la evasión, la ambigüedad y el engaño. Su poesía es el producto de su fe política y de sus propias tensiones personales, sus versos nos revelan un esfuerzo tremendo por conciliar sus convicciones políticas con su peculiar visión estética sobre la vida y las relaciones humanas.”
Entre sus poemas más significativos hay que destacar "Poema triste", "Mantened la cultura lejos de Cambridge", "Luna llena en Tierz: Antes de la toma de Huesca" y "Carta desde Aragón". Existe una colección (editada por Pat Sloan) titulada John Cornford: A Memoir (London: Jonathan Cape, 1938) donde se reúnen la mayor parte de sus escritos.
Me gustaría acabar este pequeño homenaje con estos versos que el poeta José Ángel Valente dedicó a la memoria John Cornford:
JOHN CORNFORD, veintiún años
ametrallados sobre el aire
en que han nacido estas palabras.
El hispanista Ian Gibson nos habla de los últimos meses de vida de Cornoford con estas palabras:
Cuando empezó la guerra española el joven poeta estaba de vacaciones en Francia. No dudó un momento. Cruzó la frontera el 8 de agosto y fue tal vez el primer británico en unirse a las fuerzas republicanas. Tras unos días en Barcelona marchó a Aragón con las milicias del POUM. Luego, después de reclutar para la causa a un grupo de amigos en Inglaterra, estuvo en la defensa de Madrid. Y, acto final, el 28 de diciembre: su encuentro con la muerte -acaecida al día siguiente de cumplir los veintiún años- en Lopera (Jaén).
Unos pocos días antes había dedicado un conmovedor poema a, en palabras de Víctor Pardo “la gran pasión de su vida, Margot Heinemann, comunista como él, profesora y escritora con la que mantiene una muy
interesante correspondencia durante su estancia en España, y depositaria de su diario personal”:
A Margot Heinemann
Alma del mundo desalmado,
alma mía, tu recuerdo
es el dolor que siento en mi costado,
la sombra que ensombrece cuanto veo.
Al atardecer se alza el viento
a recordarnos que el otoño viene,
yo, yo tengo miedo a perderte,
y tengo miedo a mi miedo.
Camino de Huesca, en el último tramo,
última barrera para nuestro honor,
tan tiernamente pienso en ti, mi amor,
como si tú estuvieras a mi lado.
Y si la suerte acaba con mi vida
dentro de una fosa mal cavada,
acuérdate de toda nuestra dicha;
no olvides que yo te amaba.
(Traducción de José Agustín Goytisolo)
Un crítico ha escrito sobre su obra poética: “En su poesía nos demuestra que, para él, el comunismo significaba liberación social, política y económica. Constituía también una liberación personal: sexual, emocional y ética. Para ello era necesario romper con la moral burguesa que se escudaba en la evasión, la ambigüedad y el engaño. Su poesía es el producto de su fe política y de sus propias tensiones personales, sus versos nos revelan un esfuerzo tremendo por conciliar sus convicciones políticas con su peculiar visión estética sobre la vida y las relaciones humanas.”
Entre sus poemas más significativos hay que destacar "Poema triste", "Mantened la cultura lejos de Cambridge", "Luna llena en Tierz: Antes de la toma de Huesca" y "Carta desde Aragón". Existe una colección (editada por Pat Sloan) titulada John Cornford: A Memoir (London: Jonathan Cape, 1938) donde se reúnen la mayor parte de sus escritos.
Me gustaría acabar este pequeño homenaje con estos versos que el poeta José Ángel Valente dedicó a la memoria John Cornford:
JOHN CORNFORD, veintiún años
ametrallados sobre el aire
en que han nacido estas palabras.







